Pesca en alerta: con el acuerdo Mercosur–UE, el sector pide retenciones cero para no perder mercados

Cámaras pesqueras advierten que las retenciones recortan márgenes y frenan exportaciones justo cuando el acuerdo Mercosur–UE abre oportunidades: la cadena portuaria y logística mira con atención.

Por GlobalPorts

Con la firma del entendimiento comercial con Europa como telón de fondo, cámaras empresarias advierten que los derechos de exportación restan margen, frenan inversiones y limitan la capacidad de aprovechar la apertura de mercados.

El planteo apunta a una medida “urgente” de alivio fiscal, con impacto directo en la actividad de los puertos, la logística y las economías regionales vinculadas al mar.

El sector pesquero argentino volvió a encender una señal de alerta ante el Gobierno nacional: si el país busca capitalizar las oportunidades que podría abrir el Acuerdo Mercosur–Unión Europea, sostienen que es imprescindible avanzar cuanto antes en la eliminación de las retenciones (derechos de exportación) aplicadas a productos pesqueros.

La demanda no es nueva, pero ganó intensidad en las últimas semanas: las empresas y cámaras del rubro plantean que la carga tributaria actual reduce la competitividad frente a otros mercados exportadores, golpea la rentabilidad y termina afectando una cadena productiva que genera empleo directo e indirecto a lo largo del litoral marítimo.


Una oportunidad que exige competitividad “puertas adentro”

Desde la visión del sector, el acuerdo con la Unión Europea aparece como una oportunidad para mejorar condiciones de acceso comercial, pero también como un test para la política económica local: si los mercados externos ofrecen ventajas arancelarias, advierten, el “costo argentino” puede neutralizar el beneficio.

En otras palabras: aunque el acuerdo apunte a mejorar el acceso de exportaciones del Mercosur al mercado europeo, la pesca reclama que ese escenario sea acompañado por medidas internas que no penalicen el acto de exportar. El eje de la discusión se concentra en las retenciones, a las que señalan como un factor que recorta márgenes en un negocio altamente sensible a costos, precios internacionales y logística.


Retenciones y estructura de costos: el argumento de la “desventaja”

El planteo pesquero se apoya en un argumento repetido por la cadena exportadora: las retenciones actúan como un descuento directo sobre el ingreso de divisas del sector y se combinan con otras presiones de costos que encarecen la operatoria. En un mercado global donde la competencia se define por centavos —y donde el flete, la energía, el financiamiento y los costos portuarios también pesan—, el impacto final puede ser determinante.

Por eso, la demanda apunta a una eliminación urgente de los derechos de exportación, con la idea de recuperar competitividad y sostener el dinamismo de una actividad que, además de exportar valor, moviliza trabajo en múltiples eslabones.


Pesca, puertos y empleo: el efecto derrame sobre la logística

La pesca no se agota en el barco ni en la planta. Para el sistema portuario, cada tonelada exportable se traduce en movimiento de muelles, servicios de estiba, cadena de frío, transporte terrestre, almacenamiento, aprovisionamiento, industria naval y empleo en ciudades cuyo pulso económico está directamente conectado al mar.

En ese marco, el sector sostiene que la eliminación de retenciones no debería leerse sólo como una concesión fiscal, sino como una decisión con impacto directo sobre el entramado logístico-portuario y la sustentabilidad de la operación exportadora. Por eso, el reclamo incorpora un componente social: mantener empleo y actividad en comunidades que viven del trabajo marítimo y del ecosistema productivo que se organiza alrededor de los puertos.


“Trato similar” al de otras economías regionales

Otro punto que aparece con fuerza en el discurso de las cámaras es la comparación con otras economías regionales que han recibido alivios o esquemas diferenciales. La pesca pide ser considerada bajo una lógica similar: actividad intensiva en empleo, con fuerte anclaje territorial y capacidad de generar divisas.

Desde esta perspectiva, el pedido no se plantea como un beneficio sectorial aislado, sino como una corrección de asimetrías: si el Estado busca potenciar exportaciones y empleo en regiones productivas, sostienen que la pesca debería estar incluida en ese enfoque.

El acuerdo Mercosur–UE y el factor “tiempos”: oportunidad, pero con incertidumbres

Si bien la firma del acuerdo se presenta como una señal política de apertura, también persisten incertidumbres sobre los plazos para su entrada en vigor. En Europa, el proceso de revisión institucional y la discusión interna podrían demorar su implementación, lo que suma un componente de cautela.

Para el sector pesquero, esto refuerza la necesidad de resolver cuanto antes los factores domésticos que afectan competitividad: incluso si el escenario externo se ordena en el mediano plazo, la rentabilidad y la capacidad exportadora se definen día a día en función de costos, carga fiscal y previsibilidad.


Una discusión que vuelve al centro del tablero exportador

En un contexto donde Argentina busca mejorar su perfil exportador, el reclamo pesquero vuelve a colocar sobre la mesa una tensión estructural: qué tan alineadas están las políticas internas con el objetivo de aprovechar acuerdos comerciales y ampliar mercados.

Con el Acuerdo Mercosur–UE como telón de fondo, la pesca pide que el país no llegue tarde a esa oportunidad. Y que, si la competitividad se juega en el detalle, la eliminación de retenciones sea un primer paso para sostener la actividad, cuidar empleo y fortalecer el rol de los puertos como plataforma real de crecimiento exportador.


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