Energía salvó la caja externa: récord de superávit por USD 7.815 millones en 2025

La energía volvió a marcar el ritmo del ingreso de divisas. De acuerdo con los datos oficiales del Intercambio Comercial Argentino (ICA) difundidos por el INDEC, la Argentina cerró 2025 con un superávit récord en la balanza energética por USD 7.815 millones, el más alto desde que existen registros. 

Por GlobalPorts

La balanza comercial energética argentina cerró 2025 con un resultado sin precedentes: un superávit de USD 7.815 millones, impulsado por el salto exportador de petróleo, gas y combustibles, y una fuerte baja de importaciones.

El desempeño consolidó al sector como generador de divisas y puso en primer plano el impacto logístico de “sacar más” desde la Cuenca Neuquina, aun en un contexto de precios internacionales menos favorables.

El resultado no fue casual: combinó dos fuerzas que se alinearon en la misma dirección. Por un lado, crecieron las exportaciones del complejo energético; por el otro, cayeron las importaciones de combustibles y energía, reduciendo la salida de dólares y reforzando el saldo positivo del sector. 


Exportaciones en alza y compras externas en retroceso

Durante 2025, las exportaciones energéticas alcanzaron los USD 11.086 millones, con un incremento interanual del 12,8%, mientras que las importaciones totalizaron USD 3.271 millones, con una baja del 18%. El saldo entre ambas variables fue el que explicó el salto histórico del superávit sectorial. 

En la lectura macro, la energía pasó a ocupar un lugar decisivo en el frente externo, aportando una porción determinante del superávit comercial del año. 


Vaca Muerta: más volumen, más salida y más divisas

En el trasfondo del récord aparece un factor estructural: la expansión productiva de Vaca Muerta, que elevó la disponibilidad de petróleo y gas para exportación y reemplazó importaciones, reforzando el “peso energético” dentro del comercio exterior argentino. 

Pero el dato 2025 también subraya una dimensión clave para la agenda logística: no se trata solo de producir más, sino de evacuar más. Parte del crecimiento exportador estuvo ligado a la mayor capacidad para sacar producción desde la Cuenca Neuquina, un punto que hoy se vuelve central para sostener el flujo de divisas en el tiempo. 

El superávit energético récord se logró a pesar de un escenario de precios internacionales a la baja, lo que refuerza que el diferencial no dependió únicamente del precio sino, sobre todo, de la combinación entre mayor volumen exportado y menor dependencia importadoraEn otras palabras: el sector energético sostuvo su aporte aun cuando el viento de cola de los precios no fue el principal aliado.


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