Langostino costero de Chubut: Falconnat analiza el nuevo proceso de certificación MSC y los desafíos de la sostenibilidad

GlobalPorts | Pesca

El reciente inicio de un nuevo proceso de certificación del Marine Stewardship Council (MSC) para el langostino costero de Chubut volvió a instalar un debate central para el sector pesquero: cómo se construyen, se articulan y convergen los caminos hacia la sostenibilidad.

En diálogo con Giuliano Falconnat, Director del Grupo SIP, se analizan los alcances de este nuevo proceso, sus antecedentes y las implicancias que tiene para la gobernanza de la pesquería.

Falconnat explicó que el anuncio implica el inicio formal de una certificación MSC con un grupo cliente diferente al que ya obtuvo el sello. En esta primera etapa, el grupo está integrado únicamente por Estrella Patagónica S.A., aunque existe una manifestación clara de interés por parte de alrededor de cinco frigoríficos adicionales que, por distintos motivos, no participaron del proceso anterior y podrían incorporarse en una etapa posterior.

Consultado sobre por qué no fue posible avanzar desde el inicio en un proceso unificado, el Director del Grupo SIP señaló que, desde la lógica del estándar y de la sostenibilidad, la unificación siempre es el escenario más deseable. En ese sentido, indicó que durante más de tres años se intentó recorrer ese camino, con gestiones sostenidas tanto a empresas individuales como al grupo previamente certificado. Ante la negativa a incorporar a nuevas empresas interesadas, se tomó la decisión de avanzar con un proceso de certificación paralelo.

Falconnat aclaró que el sistema MSC permite este tipo de recorridos, aunque no los promueve. Destacó que se trata de uno de los esquemas más transparentes a nivel internacional y que tanto el estándar de pesquerías como los códigos de proceso están diseñados para asegurar la comparabilidad, la homologación de criterios y la convergencia futura. En particular, subrayó que el propio sistema fomenta la unificación de planes de acción una vez alcanzada la certificación final, incluso cuando los procesos se inician por carriles separados.

En la entrevista, Falconnat también trazó un paralelismo con lo ocurrido en la pesquería de centolla. Allí, luego de la certificación obtenida por un primer grupo en 2022, se avanzó en un proceso paralelo que hoy transita el mismo esquema de convergencia. Según explicó, en ambos recursos los procesos tienden a alinearse porque el propio estándar así lo exige.

Desde su mirada, el nuevo proceso de certificación para el langostino costero de Chubut debe leerse como un avance. No perfecto, pero un avance al fin. Cada certificación contribuye a elevar la vara de gestión del recurso, fortalecer los mecanismos de control y construir sostenibilidad real, más allá de los recorridos individuales que adopten las empresas.

Finalmente, Falconnat remarcó los beneficios concretos que la certificación MSC aporta a las pesquerías argentinas. Alcanzar estos estándares internacionales permite poner en valor los recursos, optimizar procesos productivos y mejorar los sistemas de eficiencia y control. Al mismo tiempo, abre el acceso a mercados que no solo valoran este tipo de certificaciones, sino que comienzan a exigirlas como condición para la compra de productos pesqueros, en un contexto global cada vez más orientado a la trazabilidad y la sostenibilidad.


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