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Gremios vinculados a la producción, el comercio exterior y la logística fluvial de Paraguay difundieron un comunicado conjunto en el que expresan su “profunda preocupación” por la situación hidrológica actual del río Paraguay y por el impacto que podría generar, en los próximos meses, una nueva manifestación de alta intensidad del fenómeno sedimentológico asociado al río Bermejo.
El documento, fechado en Asunción el 17 de diciembre de 2025, advierte que los pronósticos climáticos e hidrológicosanticipan un escenario complejo para la navegación fluvial, particularmente en el tramo del río Paraguay afectado por la descarga del Bermejo, una zona históricamente sensible de la Hidrovía Paraguay–Paraná por la elevada carga de sedimentos que recibe.
Según señalan las entidades firmantes, la experiencia reciente demuestra que los eventos vinculados al Bermejo —en especial el arrastre masivo de sedimentos— generan afectaciones severas a la navegabilidad, traducidas en restricciones operativas, mayores tiempos de tránsito, incrementos de costos logísticos, pérdidas de eficiencia y, en los casos más críticos, interrupciones parciales o totales del flujo comercial a través de la Hidrovía.
El comunicado remarca que, de acuerdo con los análisis técnicos disponibles, existe un riesgo concreto de que este fenómeno vuelva a impactar negativamente sobre la logística fluvial y la cadena de abastecimiento nacional, en un contexto particularmente sensible: el inicio de una buena campaña agrícola, especialmente del complejo sojero, cuya zafra comenzaría en los primeros días de enero.
En ese escenario, los gremios advierten que la logística fluvial se consolida como un factor crítico de competitividad para el país.
La falta de previsión y de medidas anticipadas —alertan— podría derivar en cuellos de botella, sobrecostos significativos y pérdida de oportunidades comerciales, con efectos que trascienden al sector exportador e impactan también sobre el ingreso de divisas, la recaudación fiscal y la estabilidad de miles de empleos directos e indirectos.
Frente a este diagnóstico, el comunicado realiza un llamado urgente a las autoridades competentes —en particular al MOPC y a la ANNP— y a todos los actores públicos y privados involucrados, para adoptar de manera anticipada y coordinada medidas paliativas y preventivas. Entre las acciones prioritarias, se destacan:
- La planificación y ejecución oportuna de trabajos de dragado y mantenimiento en los pasos críticos.
- El fortalecimiento de los sistemas de monitoreo hidrológico y sedimentológico, con información técnica actualizada, confiable y accesible.
- La coordinación interinstitucional y regional, considerando el carácter transfronterizo del fenómeno.
- La definición y puesta en marcha de planes de contingencia operativa que permitan sostener la operatividad durante los períodos más críticos.
“El país cuenta con el conocimiento técnico, la experiencia reciente y los antecedentes necesarios para anticiparse a este escenario”, subraya el documento, y advierte que no actuar a tiempo implicaría repetir impactos ya conocidos, con consecuencias negativas que —según sostienen— resultan evitables.
Un fenómeno estructural que exige gestión anticipada
Desde una mirada técnica, especialistas del sector coinciden en que el impacto del río Bermejo sobre el río Paraguay es un fenómeno estructural y recurrente, que se manifiesta con distinta intensidad según las condiciones hidrológicas y las decisiones operativas que se adopten. El experto naval Gustavo Alonso señaló recientemente que el Bermejo descarga del orden de 30 millones de toneladas de sedimentos por año, lo que explica la rápida colmatación de pasos críticos en el tramo del río Paraguay próximo a su desembocadura.
En ese sentido, Alonso remarcó que las intervenciones deben priorizar la navegabilidad por sobre el dragado como fin en sí mismo, advirtiendo que trabajos mal sincronizados o ejecutados sin una estrategia integral pueden agravar las restricciones, ya sea por interrupciones prolongadas del tráfico o por desplazamiento del material sedimentario aguas abajo. También señaló que dragar con demasiada anticipación al pico de descarga —que suele intensificarse a partir de febrero— no necesariamente resuelve el problema, ya que los canales pueden volver a colmatarse en pocos días.
Esta lectura técnica refuerza el espíritu del comunicado paraguayo, que no solo alerta sobre el riesgo inmediato, sino que insiste en la anticipación, la coordinación regional y la planificación operativa como condiciones indispensables para mitigar el impacto de un fenómeno conocido, pero no por ello menos crítico para el funcionamiento de la Hidrovía y para la próxima campaña agrícola.