CMA CGM levanta su escala en Mar del Plata y vuelve la incertidumbre logística

La decisión de la naviera francesa expone las dificultades del sistema exportador argentino y el desafío de sostener la conectividad marítima

Por Ariel Armero

La crisis económica argentina volvió a golpear al sector logístico y exportador. La naviera francesa CMA CGM, una de las más grandes del mundo, decidió suspender su escala en el Puerto de Mar del Plata luego de poco más de un año y medio de operaciones, dejando a la terminal con una sola línea marítima activa: Maersk.

“Hoy es el último día de operación del barco de CMA. Momentáneamente retira la escala de Mar del Plata”,confirmaron fuentes portuarias consultadas por medios locales. Aunque no se trata de un cierre definitivo, la medida refleja la pérdida de volumen de exportación que atraviesa el país y la dificultad para sostener servicios marítimos regulares en los puertos regionales.

La caída del volumen exportador y su efecto en la conectividad

El servicio de CMA CGM conectaba Mar del Plata con Santos (Brasil), integrando una ruta estratégica para la exportación de alimentos y manufacturas producidos en el Parque Industrial General Savio. La naviera había iniciado sus recaladas regulares en junio de 2024, con expectativas de crecimiento asociadas al inicio de operaciones de Lamb Weston, multinacional estadounidense dedicada a la producción de papas fritas congeladas.

Sin embargo, según fuentes del sector, el volumen de carga no alcanzó los niveles previstos. La planta de Lamb Weston, inaugurada este mes con presencia del presidente Javier Milei, aún no logró consolidar un flujo exportador estable, afectando el equilibrio operativo del servicio marítimo. “Empezó muy lento, CMA esperaba un volumen de carga que no se concretó. Tomaron la decisión de levantar la escala”, reconocieron operadores.

En términos logísticos, la decisión no solo impacta en Lamb Weston. También limita las opciones de embarque para otros productores regionales, que ahora dependen exclusivamente de la oferta de Maersk. “Nos afecta porque es una oferta menos. Está bueno que compitan entre las navieras. Acá hay cualquier cantidad de carga, pero si hay menos buques cuesta que salga”, explicaron fuentes vinculadas al movimiento portuario.

Un retroceso logístico con implicancias regionales

La suspensión del servicio de CMA CGM devuelve al Puerto de Mar del Plata al escenario previo a 2024, cuando solo una línea marítima conectaba la terminal con el comercio exterior. La diferencia radica en que hoy, con mayores costos y menor previsibilidad macroeconómica, el impacto es más profundo: menos competencia implica menos frecuencias, mayores tiempos de espera y posibles aumentos en los fletes internacionales.

Para un puerto que había logrado diversificar su perfil exportador —más allá de la pesca—, este paso atrás complica la consolidación de su rol como nodo logístico del sudeste bonaerense. La llegada de CMA CGM había sido vista como un avance hacia la integración del puerto en las rutas internacionales de cabotaje y short sea shipping con Brasil, pieza clave para la logística de alimentos congelados y manufacturas livianas.

El reflejo de un problema estructural

El retiro de una naviera internacional no se explica únicamente por una cuestión coyuntural. Es también un síntoma de problemas estructurales que afectan a la logística argentina: altos costos internos, demoras administrativas, baja competitividad exportadora y falta de políticas estables de incentivo a la producción y el transporte marítimo.

En contextos de inestabilidad, las navieras priorizan servicios con mayor volumen y previsibilidad. La falta de carga sostenida en Mar del Plata expone el desafío de articular una logística que conecte la producción regional con los mercados externos, garantizando continuidad y eficiencia. Sin esa base, los servicios internacionales tienden a interrumpirse, afectando la planificación de las empresas y la imagen del puerto como plataforma de salida exportadora.

Un llamado a la coordinación público-privada

La experiencia deja una lección clara: sin coordinación entre producción, logística y gestión portuaria, no hay conectividad sostenible. La apuesta por atraer nuevas líneas o recuperar la escala de CMA CGM requerirá un trabajo conjunto entre el sector público, los concesionarios portuarios y las empresas exportadoras para garantizar volúmenes regulares y previsibilidad operativa.

El puerto de Mar del Plata, a través de su terminal de contenedores TC2, ha demostrado capacidad para embarcar productos con valor agregado y responder a los estándares de las grandes navieras. Pero en un escenario donde cada decisión logística depende de la rentabilidad inmediata, la política portuaria y productiva debe ofrecer certidumbre de largo plazo.

La salida de CMA CGM no es solo una noticia portuaria: es un espejo del momento que vive el país. Un recordatorio de que la estabilidad económica y la eficiencia logística son condiciones inseparables si Argentina quiere recuperar presencia en las rutas del comercio marítimo internacional.


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