En un mundo cada vez más interconectado, el comercio internacional enfrenta un enemigo inesperado: la incertidumbre. Así lo advierte la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), que en su más reciente informe describe cómo la volatilidad en las reglas de juego se ha convertido en un costo oculto, tan dañino como los aranceles tradicionales.
Redacción GlobalPorts
El documento, titulado “La incertidumbre es el nuevo arancel, cuesta al comercio global y perjudica a las economías en desarrollo”, revela que la falta de previsibilidad en las políticas comerciales está impactando directamente en las decisiones de inversión y en la organización de las cadenas globales de suministro. Las empresas, forzadas a adelantarse a posibles cambios regulatorios, acumulan inventarios, desvían rutas de exportación o reestructuran contratos. Cada una de estas medidas tiene un precio, y ese precio termina debilitando a las economías más frágiles.
La Secretaria General de la UNCTAD, Rebeca Grynspan, fue categórica: “La incertidumbre paraliza la inversión. Los países más vulnerables, con escaso poder de negociación, sufren las consecuencias de manera desproporcionada”. En su llamado, pidió que los países menos desarrollados queden excluidos de los nuevos esquemas de aranceles “recíprocos”, ya que sus exportaciones apenas inciden en los balances comerciales de las naciones desarrolladas.
Los datos son elocuentes. El índice de incertidumbre de la política comercial alcanzó niveles récord en el primer trimestre de 2025. En paralelo, la UNCTAD prevé que la economía global desacelerará su crecimiento del 2,8% en 2024 al 2,3% en 2025, mientras la inversión extranjera directa sigue en caída —un 11% menos en 2024— y amenaza con profundizarse este año.
Sectores estratégicos como la energía, la infraestructura y la tecnología se ven especialmente expuestos a este escenario de tensión geoeconómica.
El impacto no se distribuye de manera uniforme. Mientras las economías desarrolladas cuentan con colchones financieros y mayor poder de negociación, los países en desarrollo deben enfrentar oscilaciones cada vez más bruscas en sus flujos de importación y exportación. Para muchos de ellos, la incertidumbre se traduce en devaluaciones repentinas, mayores costos de financiamiento y crecientes dificultades para acceder al crédito comercial.
Frente a este panorama, la UNCTAD insiste en la necesidad de fortalecer la cooperación multilateral y de garantizar mayor previsibilidad en las reglas de comercio. Diversificar mercados, consolidar acuerdos estables y comunicar con antelación los cambios normativos son pasos esenciales para reducir un costo invisible que hoy funciona como un verdadero arancel global.
La metáfora es clara: cuando las reglas cambian de manera inesperada, el comercio se frena. Y en esa pausa, quienes más pierden son los países que menos margen tienen para resistir.