El ingreso de divisas de la agroexportación argentina se desplomó en agosto y encendió las alarmas del sector.
Redacción GlobalPorts
Según datos de la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara) y del Centro de Exportadores de Cereales (CEC), las empresas agroindustriales liquidaron US$ 1818 millones, lo que implicó una caída del 55% respecto a julio, cuando el ingreso había marcado un récord histórico.
La abrupta retracción de agosto se produjo luego de los buenos desempeños de junio y julio, meses en los que el campo volcó con fuerza sus ventas al exterior aprovechando la reducción de las retenciones y la dinámica de la cosecha gruesa. Sin embargo, el cambio de escenario no borró un dato central: en lo que va del año, la agroexportación acumula más de US$ 21.300 millones, un 32% por encima del mismo período de 2024.
La caída de agosto no impidió que la Vía Navegable Troncal continuara cumpliendo un rol estratégico en la salida de granos, harinas y aceites hacia los mercados internacionales. Los embarques que parten desde los puertos sobre el Paraná y el Río de la Plata son el eslabón indispensable para que los dólares del agro lleguen al país, aún en meses de menor ritmo.
En Rosario y alrededores, donde se concentra la mayor parte de la capacidad de molienda y embarque, la operatoria de barcazas y buques siguió activa, adaptándose a la menor disponibilidad de producto pero sosteniendo el flujo hacia los puertos de ultramar. La vía navegable no solo es arteria logística: es también garantía de competitividad frente a otros países productores que compiten por los mismos mercados.
Uno de los factores que amortiguó la baja fue la reducción permanente de los derechos de exportación. El Gobierno estableció que la soja pase del 33% al 26% y el maíz del 12% al 9,5%, lo que permitió mantener cierto dinamismo en las operaciones. “El resultado de agosto fue mejor de lo que se esperaba sin ese alivio fiscal”, remarcaron desde Ciara-CEC.
Un año de contrastes
Junio había mostrado un ingreso de US$ 3706 millones (+87% interanual), y julio sorprendió con US$ 4102 millones, el mayor registro para ese mes en más de dos décadas. Agosto, en cambio, devolvió una postal más austera, aunque dentro de la lógica estacional de la poscosecha.
La mirada de los exportadores es clara: la volatilidad es parte del juego, pero la infraestructura de la Vía Navegable Troncal sigue siendo el punto neurálgico que permite sostener el pulso del comercio exterior agrícola en la Argentina.
La combinación de precios internacionales, condiciones climáticas y políticas públicas seguirá marcando el ritmo de la agroexportación. En este tablero, el río Paraná y sus puertos continúan siendo la salida natural y eficiente de la producción nacional.
Agosto dejó la evidencia de que, aun en tiempos de menor liquidación, la Vía Navegable Troncal mantiene encendida la maquinaria exportadora, con todo lo que ello implica para la generación de divisas, la logística y la competitividad del país.