La Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) avanza en la preparación de un nuevo llamado internacional para el dragado de mantenimiento del río, un paso clave para asegurar la continuidad de la navegabilidad en esta vía estratégica para Argentina y Uruguay.
Redacción GlobalPorts
El contrato vigente con la empresa belga Jan De Nul NV, encargada actualmente de las tareas, finaliza en marzo de 2026 y los tiempos para organizar una licitación internacional exigen decisiones tempranas.
En el plenario binacional de julio, las delegaciones de ambos países resolvieron encargar la redacción del pliego de condiciones para la próxima licitación. El documento está siendo ajustado por técnicos del organismo y será revisado en una nueva sesión plenaria antes de definir el llamado.
“Como el contrato finaliza en 2026, tenemos que volver a realizar una licitación internacional, cuya preparación lleva un tiempo”, señaló la presidenta de la delegación uruguaya ante la CARU, Cecilia Bottino, al confirmar el inicio del proceso.
Una ruta de exportación vital
El dragado de mantenimiento actual comprende desde el kilómetro 0 al 207,8 del Río Uruguay. Entre el km 0 y el 187,1 se garantiza una profundidad de 25 pies (23 de navegación), mientras que desde el km 187,1 hasta el puerto de Paysandú, se mantiene en 19 pies (17 navegables).
Estos calados resultan esenciales para la operación de los puertos de Concepción del Uruguay, Fray Bentos, Nueva Palmira y Paysandú, entre otros, que dependen de la fluidez del transporte fluvial para la salida de granos, madera y otros productos regionales.
El vencimiento del contrato genera inquietud en el sector logístico y exportador. De no avanzarse a tiempo con la licitación, podría ponerse en riesgo la regularidad del mantenimiento, afectando directamente la competitividad de los puertos de la región.
Compromiso binacional
Aunque Bottino aclaró que no hablaba en nombre de la CARU, sí subrayó el compromiso de Uruguay con políticas que fortalezcan el desarrollo de la hidrovía.
Su mensaje coincidió con la expectativa de autoridades y operadores privados, que ven en este nuevo llamado una oportunidad para sostener la cooperación binacional y, al mismo tiempo, evaluar mejoras de calado que potencien el rol del río como corredor de exportación.
Un reloj en cuenta regresiva
El desafío inmediato es doble: ajustar los aspectos técnicos del pliego y garantizar la transparencia del llamado internacional, mientras corre el plazo hasta marzo de 2026.
El tiempo apremia, y los actores del comercio exterior miran con atención el avance de las negociaciones en el seno de la CARU.
El futuro de la navegabilidad del Río Uruguay está en juego. Y con él, la proyección de toda una región que depende del río para conectarse de manera más eficiente con los mercados internacionales.