En un nuevo episodio del ciclo Economía & Comex de GlobalPorts Canal, el economista y experto en comercio exterior Jaime Morales Leiva, vicepresidente de la Cámara de Comercio Exterior de Costa Rica, dialogó con Diego Bercholc sobre las consecuencias del Liberation Day y el impacto de la nueva estrategia arancelaria de Estados Unidos sobre América Latina, con especial atención a la experiencia de su país.
Redacción GlobalPorts//
“Esto que estamos viendo es un verdadero ajedrez político”, planteó Morales al comienzo de la entrevista. “No es una guerra bélica, pero es una guerra. Y estamos todos dentro del tablero. Estados Unidos decidió romper las reglas del sistema multilateral de comercio y eso cambia todo”, advirtió.
Morales repasó que la consolidación arancelaria —acuerdo mediante el cual los países se comprometen a no subir arbitrariamente los aranceles— está siendo abiertamente desafiada por la administración Trump. “Amparados en el argumento de la seguridad nacional, EE.UU. está violando compromisos históricos. Y eso pone en jaque la legitimidad de la OMC”, explicó.
Respuesta de los países: entre la confrontación y la negociación
El especialista costarricense destacó que las reacciones en el mundo han sido diversas: “Algunos países aplicaron represalias, pero otros optaron por negociar bilateralmente con EE.UU. Israel, por ejemplo, eliminó aranceles para productos norteamericanos, buscando evitar la imposición de barreras”.
Para Morales, lo que está en juego no es solo la competitividad comercial: “Esto también tiene que ver con la atracción de inversiones. Si las reglas del juego cambian, las empresas van a hacer nuevos números. Y eso afecta directamente a países como Costa Rica o México, que basaron su estrategia en tratados y zonas francas”.
El caso Costa Rica: del tratado al arancel
Morales compartió en detalle la situación de su país: “Costa Rica tiene un tratado de libre comercio con Estados Unidos, el DR-CAFTA, en vigor desde 2009. La mayoría de nuestros productos ingresaban con arancel cero. Pero ahora nos aplicaron el arancel del 10%”.
La paradoja es que el propio éxito exportador pudo haber jugado en contra: “En 2024, por primera vez en la historia, Costa Rica logró una balanza comercial positiva con EE.UU. Exportamos más de lo que importamos. Y ese superávit es uno de los criterios que la administración Trump usa para aplicar aranceles adicionales”. El impacto de esta decisión abre tres frentes para el especialista:
- Demanda en EE.UU.: “El consumidor norteamericano ahora va a pagar más por nuestros productos. En algunos casos eso podría reducir la demanda. En otros, como el banano, puede beneficiarnos: es una fruta barata que podría reemplazar otras más caras”.
- Competencia global: “Otros países que también enfrentan aranceles pueden redireccionar sus exportaciones y competir en mercados donde estábamos fuertes. La guerra comercial se traslada a terceros países”.
- Inversión extranjera directa: “Más del 70% de la IED que recibe Costa Rica proviene de EE.UU. Las empresas podrían preguntarse si les conviene seguir produciendo acá y pagar el arancel o mudarse a EE.UU. y evitarlo, incluso con un poco más de impuestos allá”.
Zonas francas: el motor silencioso del desarrollo costarricense
Consultado sobre el exitoso modelo de zonas francas de Costa Rica, Morales fue contundente: “Nuestro régimen de zonas francas, creado en 1990, ha sido el principal motor de atracción de inversiones. Otorga beneficios fiscales, pero también genera confianza, estabilidad y encadenamientos con la economía local”.
Hoy, ese régimen representa el 15% del PBI costarricense. Pero lo más interesante, dice Morales, es la evaluación constante: “Por cada dólar que el Estado exoneró a una empresa, se generaron 1,8 dólares en beneficios para el país”. Costa Rica logró pasar de industrias de maquila textil a sectores de altísimo valor agregado: “Hoy exportamos más de 4.000 productos distintos. Somos líderes en servicios compartidos y en exportación de dispositivos médicos. Nuestro capital humano, bilingüe y especializado, es nuestra mayor ventaja”.
“La competitividad no es solo tipo de cambio. Es talento humano, infraestructura, estabilidad y reglas claras. Y eso lleva décadas construirlo”, señaló Morales con claridad. Frente a un mundo que se cierra y se fragmenta, su mensaje fue claro: “En América Latina no podemos reaccionar como si este fuera un episodio más. Tenemos que repensar nuestras estrategias. La inversión y el comercio ya no se mueven solo por costos. Se mueven por seguridad, certidumbre y política”.