Más de 100 buques amarrados: la pesca argentina, al borde del colapso

La industria pesquera perdió USD 100 millones en solo dos semanas y alerta que atraviesa una de las peores crisis de su historia

Redacción GlobalPorts//

La industria pesquera argentina se encuentra en estado crítico. Con más de 100 buques paralizados en puertos clave como Mar del Plata, Puerto Madryn y Puerto Deseado, el sector denuncia pérdidas superiores a los 100 millones de dólares en apenas 17 días de inactividad. La situación fue definida por las principales cámaras del sector como una de las crisis más profundas de su historia”.

La paralización afecta principalmente a la flota tangonera congeladora, pero comienza a extenderse al segmento fresquero, base del abastecimiento al mercado interno. La crisis impacta de manera transversal en empresas armadoras, plantas procesadoras, proveedores, estibadores y toda la cadena logística.

Un régimen laboral desactualizado y presión fiscal asfixiante

Las entidades empresarias pesqueras apuntan al régimen laboral vigente, basado en un convenio colectivo firmado en 2005, como una de las principales causas del colapso. “Estamos trabajando con una estructura de hace 20 años que no responde a la realidad del mercado actual”, señalaron en un comunicado conjunto.

El caso del langostino, que representa el 52% de las exportaciones pesqueras argentinas y generó más de USD 600 millones en 2024, es paradigmático. El salario de los tripulantes sigue vinculado a un precio de USD 12/kg establecido hace dos décadas, mientras que el valor de mercado actual ronda los USD 5,5/kg. Esto hace que el costo mensual de un marinero pueda llegar a 16 millones de pesos, con una rentabilidad negativa del -21% por marea para las empresas.

Cada día que no se pesca se pierden 3 millones de dólares”, remarcaron los armadores.

Además, las cámaras empresarias denunciaron una combinación letal de presión fiscal: retenciones del 6% a las exportacionesaumento del 210% en los Derechos Únicos de Extracción (DUE), e inflación en dólares sobre insumos clave como combustibles, repuestos y servicios portuarios. “El sector fue excluido del régimen de reducción de retenciones anunciado por el gobierno. La situación es insostenible”, advirtieron.

Crisis también en el fresquero: “cada marea es una pérdida”

La flota fresquera, concentrada en Mar del Plata, también muestra señales de agotamiento. Según un informe encargado por cámaras del sector a la consultora INVECQ, un buque que descarga 3000 cajones de merluza factura $73,5 millones, pero incurre en costos por $88,5 millones. “Cada vez que se zarpa, se pierde dinero”, resumieron.

Mientras tanto, el precio del kilo de merluza fresca permanece congelado en $650, muy por debajo del incremento de los costos operativos. Las plantas procesadoras también registran pérdidas, con costos de más de USD 3500 por tonelada de filete, cuando el precio de venta es de apenas USD 2800.

 “El sector fresquero no ha parado formalmente, pero todos los días queda un nuevo barco en el muelle porque no puede pagar las cuentas”, señalaron desde Mar del Plata. “Se cierran plantas de fileteado, se abren retiros voluntarios. El impacto de esta situación parece encaminarse hacia un quebranto o parate definitivo del sector”.

Llamado urgente al Gobierno

La industria reclama medidas inmediatas: actualización del convenio colectivo, inclusión en el régimen de reducción de retenciones, revisión del esquema impositivo y coordinación interministerial para evitar el colapso social y productivo de una de las principales economías regionales del país.

En este contexto, el Centro de Patrones y Oficiales Fluviales, de Pesca y de Cabotaje Marítimo anunció su adhesión al paro general convocado por la CGT los días 9 y 10 de abril, en todas sus actividades.

Vamos a paralizar todas las embarcaciones para exigir políticas productivas con trabajo digno”, afirmó Mariano Moreno, secretario general del gremio. “Las desregulaciones que propuso el Gobierno en la pesca y en el cabotaje nacional van a generar desempleo, pobreza y pérdida de profesionales”.

La crisis que atraviesa la industria pesquera argentina no es coyuntural, sino estructural. La combinación de un régimen laboral obsoleto, una carga impositiva asfixiante y la caída del precio internacional de los productos estrella como el langostino, ha dejado al sector sin capacidad de respuesta.

La paralización de más de 100 buques no solo representa una pérdida millonaria para la economía nacional, sino también una amenaza directa a miles de empleos y al tejido productivo de las economías regionales. Sin una intervención urgente y coordinada del Estado, la pesca argentina se encamina hacia un parate irreversible.


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