La nueva regulación obliga a los buques a reducir sus emisiones contaminantes o incorporar sistemas de limpieza de gases.
Redacción GlobalPorts//
A partir del 1° de mayo de 2025, el Mar Mediterráneo será oficialmente reconocido como Área de Control de Emisiones (ECA) para óxidos de azufre y partículas, en el marco del convenio internacional Marpol para la prevención de la contaminación marina. Esta decisión implica un cambio significativo en la forma en que los buques que naveguen estas aguas deberán operar en materia medioambiental.
El objetivo principal de esta iniciativa es claro: reducir drásticamente las emisiones de óxidos de azufre, sustancias responsables de enfermedades respiratorias y de la acidificación de los ecosistemas marinos.
En consecuencia, se busca mejorar la calidad del aire en toda la región mediterránea y proteger la salud de las poblaciones costeras de Europa, África y Asia, así como la integridad de su biodiversidad marina.
La medida fue adoptada por el Comité de Protección del Medio Marino (MEPC) de la Organización Marítima Internacional (OMI) en diciembre de 2022, tras años de estudios científicos y presión de diversos actores ambientales y estatales.
¿Qué cambia a partir del 1° de mayo?
Con la entrada en vigor de esta norma, todos los buques que operen en la zona ECA del Mediterráneo deberán utilizar combustibles con un contenido de azufre igual o inferior al 0,1%, muy por debajo del 0,5% que se permite en otras aguas internacionales.
Como alternativa, los barcos podrán instalar sistemas de depuración de gases de combustión, conocidos como scrubbers, que permiten reducir las emisiones al nivel exigido, aunque estos dispositivos también están bajo el escrutinio de las autoridades ambientales por el tratamiento posterior de los residuos.
Un área geográficamente delimitada
La zona ECA del Mediterráneo incluye todas las aguas comprendidas entre las costas del continente europeo, africano y asiático, desde el Estrecho de Gibraltar hasta el Canal de Suez.
El área ha sido delimitada con precisión a través de coordenadas geográficas que excluyen únicamente ciertos tramos de tránsito interno, como el norte del Canal de Suez.
Esta decisión marca un hito en la regulación ambiental de la navegación internacional. El Mediterráneo se suma así a otras zonas ECA ya existentes en el mundo, como el Mar del Norte, el Báltico y ciertas áreas costeras de América del Norte.
Se espera que su implementación contribuya significativamente a la lucha contra el cambio climático y a una mayor sostenibilidad del transporte marítimo.