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La licitación de la Vía Navegable Troncal, conocida también como Hidrovía Paraná-Paraguay, ha generado una fuerte disputa entre dos gigantes del dragado: DEME y Jan de Nul. Ambas empresas belgas compiten ferozmente en el mercado global y han protagonizado múltiples litigios en distintos países. En Argentina, la controversia se intensifica a medida que se acerca la fecha de apertura de pliegos, fijada para el 12 de febrero.
Las acusaciones de DEME
En un reciente comunicado, DEME, reiteró que las condiciones de la licitación afectan la libre competencia y podrían generar sobrecostos innecesarios para los productores y exportadores argentinos. “Estas irregularidades, que DEME ha denunciado ante la Justicia local en un expediente que se encuentra actualmente en trámite, significarán sobrecostos innecesarios de no revisarse el proceso”, señala el comunicado de la firma.
Uno de los principales cuestionamientos de DEME se centra en la ecuación utilizada para evaluar las ofertas. Según la empresa, el 60% del puntaje se asigna a la oferta económica y el 40% al puntaje técnico final, lo que permitiría que el actual operador, Jan de Nul, presente una tarifa más alta y aun así gane la licitación. Además, critica la exigencia de un calado máximo de 8 metros sin justificación técnica, lo que “limita la posibilidad de usar equipos más adecuados y favorece al actual concesionario, cuyo equipo ya cumple con esta restricción”.
Otro de los puntos impugna es la capacidad financiera exigida para la concesión. DEME considera que requerir una solvencia equivalente a los ingresos estimados en un año de gestión, junto con una garantía de 10 millones de dólares en caso de impugnación, es excesivo y restrictivo. También cuestiona la priorización de experiencia en países limítrofes, pues a su entender favorece injustamente a su competidor.
Sin embargo, estas denuncias ya fueron rechazadas por la Justicia, que reafirmó los principios de transparencia y competencia en los procesos licitatorios, al tiempo que subrayó la importancia de garantizar la continuidad de un servicio esencial. El fallo también sentó un precedente sobre los límites de la intervención judicial en asuntos administrativos técnicos.
¿Qué dice Jan de Nul?
Fuentes cercanas a la empresa Jan de Nul desmiente las acusaciones de DEME y defiende la transparencia del proceso licitatorio. Recuerdan que la elaboración de los pliegos comenzó en agosto del año pasado con discusiones en Mesas Interdisciplinarias en las que participaron agroexportadores, gremios y representantes de las provincias. “El plazo fue extendido a pedido de las empresas y usuarios de la Vía de Navegación Troncal del 29 de enero al 12 de febrero”, afirmaron las fuentes consultadas.
Sobre la cuestión del calado máximo de 8 metros, las fuentes consultadas argumentan que las estadísticas recopiladas en las últimas tres décadas indican que este tipo de dragas han sido las más eficientes para el río Paraná. “Las dragas de mayor calado no han sido necesarias en treinta años“, sostienen.
En cuanto a la capacidad financiera exigida, sostienen que el requisito “es imprescindible como garantía de sustentabilidad y continuidad de las obras, incluso ante situaciones complejas desde el punto de vista económico”. La empresa destaca que “los primeros años requieren una fuerte inversión del operador, con una recuperación a mediano y largo plazo“.
En cuanto a la experiencia en países limítrofes, se destaca que este criterio es relevante y no beneficia exclusivamente a una compañía. “No se puede ignorar la importancia de conocer las características de los suelos, las condiciones hidrológicas y climáticas de la región“, explican. Además, aclaran que este no es un criterio excluyente.
Finalmente, también se rebate la crítica sobre la ponderación de la puntuación final. “El 60% del puntaje corresponde a la oferta económica y el 40% a los aspectos técnicos. Esto prioriza la eficiencia económica sin sacrificar la calidad técnica, asegurando que el concesionario seleccionado no solo ofrezca tarifas razonables, sino también la capacidad técnica necesaria para sostener una operación eficiente y de calidad”.
Un conflicto que trasciende Argentina
La disputa entre DEME y Jan de Nul no es nueva y se ha repetido en distintos mercados a lo largo del mundo. Recientemente, DEME fue absuelta en un juicio por corrupción relacionado con la adjudicación de un contrato de dragado en el puerto de Sabetta, Rusia. Se sospecha que recibió 4,18 millones de euros a través de empresas ficticias en Chipre y Panamá, y que un ejecutivo de USK Most también habría sido beneficiario del arreglo financiero.
En total, se estima que se pagaron 12,6 millones de euros en sobornos, lo que representa el 3% del valor del contrato. La fiscalía belga había solicitado penas de prisión de hasta cinco años para los acusados, incluyendo al ex director general de DEME y otras cinco personas. Sin embargo, la Justicia belga desestimó el caso alegando que las pruebas, que incluían correos electrónicos sobre el presunto soborno, fueron obtenidas ilegalmente.
Este episodio es un reflejo más de la rivalidad entre ambas compañías, que han competido en licitaciones internacionales y, en numerosas ocasiones, han recurrido a acciones legales para impugnar procesos en los que consideran que hubo favoritismos. La licitación de la Vía Navegable Troncal en Argentina es otro capítulo de esta batalla global por el control del dragado en mercados estratégicos.
Con la licitación de la Vía Navegable Troncal en su tramo final, las denuncias y defensas de ambas empresas siguen marcando el debate sobre el futuro del comercio exterior argentino.