La globalización tal como fue concebida en las últimas décadas está atravesando un proceso de transformación. Así lo sostuvo el Dr. Esteban Actis en una entrevista con GlobalPorts Canal, en el marco del ciclo Economía & Comex.
Redacción GlobalPorts//
Para Actis, profesor e investigador de la Universidad Nacional de Rosario, esta etapa no implica el fin del proceso globalizador, sino una nueva configuración, atravesada por dinámicas de poder más visibles y determinantes.
“La geopolítica, que durante mucho tiempo estuvo en los márgenes, hoy está en el centro de la toma de decisiones, tanto de los gobiernos como de las empresas. Las decisiones ya no se toman solo en función de eficiencia de costos, sino también de seguridad y previsibilidad”, explicó.
Para Actis, esta reconfiguración comenzó con la administración de Donald Trump, se aceleró con la pandemia y se consolida actualmente con una política comercial estadounidense basada en altos aranceles y nuevas prioridades estratégicas. “Ya no se trata de ‘free trade’, sino de ‘secure trade’”, señaló.
Estados Unidos y un cambio estructural en las reglas
Actis destacó que la política arancelaria de Estados Unidos ya no puede interpretarse únicamente como una táctica negociadora, sino como parte de un rediseño estructural de su política exterior y económica. “Con un arancel promedio del 29%, el más alto en casi un siglo, Estados Unidos está intentando redefinir su lugar en las cadenas globales de valor y limitar la influencia de China. Este cambio, impulsado desde la principal economía del mundo, tiene efectos significativos sobre el comercio internacional”, afirmó.
En esa línea, subrayó que los aranceles recíprocos de la era Trump marcaron un punto de inflexión, pero son en realidad la expresión de una estrategia más amplia que comenzó con su primer mandato, continuó con la administración Biden y hoy se profundiza. “Se cuestiona el modelo de globalización centrado en el off-shoring y en la reducción de costos mediante la fragmentación de la producción. Desde Estados Unidos se percibe que ese modelo ha favorecido a China, lo que impulsa una política más intervencionista”, explicó.

Del multilateralismo a la fragmentación geoeconómica
En su análisis, Actis remarcó también la pérdida de relevancia de organismos como la OMC y el aumento de acuerdos bilaterales o regionales. “Estamos ante una fragmentación geoeconómica. No se trata de un mundo claramente bipolar ni multipolar, sino de un sistema más disperso, con intereses nacionales por encima de marcos multilaterales efectivos”, evaluó.
Esta fragmentación altera los criterios tradicionales en las decisiones comerciales y de inversión: cercanía geográfica, seguridad jurídica, y afinidad política comienzan a pesar más que el costo. “Las cadenas de suministro se están reorganizando bajo nuevos parámetros”, agregó.
América Latina: desafíos y oportunidades en un escenario incierto
Actis resaltó que la región se encuentra fuera de los principales focos de tensión geopolítica, lo que podría ser una ventaja para proyectarse internacionalmente. “La región tiene lo que el mundo demanda, especialmente en el contexto de transición energética y digital. Pero también depende de factores externos, como los precios internacionales o una eventual guerra de monedas. No se trata solo de tener los recursos, sino de cómo se insertan en los mercados”, explicó.
Recursos minerales estratégicos como litio, cobre y cobalto; producción de proteínas vegetales y animales, clave para la seguridad alimentaria y potencial en energías renovables y fósiles, son algunos de los recursos claves de América Latina.
El caso argentino: vulnerabilidad y márgenes acotados
Sobre el rol de Argentina, Actis explica: “El país depende tanto del FMI como del swap con China. Esa doble dependencia refleja una vulnerabilidad estructural. No hay margen de maniobra si la tensión entre EE.UU. y China se intensifica”.
En ese sentido, advirtió que un escenario de recesión global, depreciación de commodities o mayor volatilidad financiera impactaría de forma directa sobre la economía argentina. “El mejor escenario sería una distensión entre potencias, pero no es el más probable. Hoy predomina la incertidumbre y Argentina no está bien preparada para afrontarla”, concluyó.
Infraestructura bajo una nueva lógica
Por último, Actis abordó el rol de la infraestructura en el nuevo contexto global. Señaló que puertos, corredores logísticos y rutas comerciales ya no son vistos únicamente como activos económicos, sino como elementos estratégicos. “El control de los nodos logísticos se vincula directamente con la seguridad nacional. Lo vemos en Panamá, en Europa, en Asia. Este cambio debe ser incorporado en la planificación regional”, afirmó.
Actis cerró su participación con una reflexión sobre cómo deben posicionarse los países en esta etapa: “Una inserción inteligente implica leer bien el escenario, actuar con pragmatismo y articular estrategias que maximicen oportunidades y reduzcan vulnerabilidades”.
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