La decisión de priorizar en los últimos meses la compra de arenas provenientes de Entre Ríos para las operaciones en Vaca Muerta volvió a poner en el centro de la discusión el rol estratégico de las denominadas “arenas de cercanía” y su impacto en la logística del desarrollo no convencional.
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Desde la provincia de Río Negro advierten que, pese a la actual retracción de la demanda local, el crecimiento proyectado de la actividad hidrocarburífera generará una necesidad creciente de agentes sostén, lo que abre una nueva ventana para la reactivación de canteras en el corto y mediano plazo.
El secretario de Minería rionegrino, Joaquín Aberastain Oro, sostuvo que el país cuenta con muy pocos puntos con arenas aptas para fractura hidráulica que cumplan con la normativa API. Entre las zonas actualmente habilitadas mencionó Entre Ríos, la región de Dolavon en Chubut y el sur de Paso Córdoba en Río Negro, lo que configura un mapa productivo acotado y de alta relevancia estratégica.
Logística y costos: el factor decisivo
Más allá de las condiciones técnicas, el componente logístico aparece como el principal elemento que define el esquema de abastecimiento. El transporte puede representar hasta el 60% del costo total de la arena puesta en locación, lo que transforma a la cercanía geográfica en una ventaja competitiva determinante.
En este contexto, las distancias juegan un papel central. El traslado desde Entre Ríos hacia la cuenca neuquina supera los 1.300 kilómetros, lo que incrementa la presión sobre la estructura logística, la demanda de camiones y los costos operativos de cada etapa de fractura.
Desde la perspectiva productiva, el crecimiento sostenido de Vaca Muerta plantea un escenario donde será difícil concentrar el abastecimiento en una sola jurisdicción. La expansión de las etapas de perforación y el aumento de la producción requerirán mayores volúmenes de arena, abriendo espacio a esquemas combinados entre distintas provincias proveedoras.
Calidad técnica y decisiones corporativas
Las arenas de Río Negro y las de Entre Ríos cumplen con los estándares técnicos exigidos, pero la elección final responde a decisiones corporativas que combinan variables de calidad, costos logísticos y rendimiento esperado en cada pozo.
Según explican desde el sector minero, una arena con mayor resistencia a la presión y mejor grado de redondez favorece la porosidad efectiva y facilita el flujo de hidrocarburos. En cambio, una arena de menor calidad puede fracturarse bajo presión y obstruir los poros, reduciendo la productividad anual del pozo.
Sin embargo, la ecuación no es únicamente técnica. Las operadoras evalúan el balance económico integral entre calidad, precio y desempeño. En muchos casos, optan por mezclar arenas de distintos orígenes —importadas, entrerrianas, chubutenses o rionegrinas— según el tipo de pozo y la etapa de fractura.
Un antecedente internacional que marca tendencia
El proceso que hoy atraviesa Argentina tiene un antecedente claro en la cuenca del Pérmico, en Estados Unidos. En una primera etapa se utilizaban arenas de Wisconsin transportadas a grandes distancias, hasta que comenzaron a desarrollarse proveedores locales en Texas, lo que redujo costos logísticos y modificó el esquema de abastecimiento.
Ese mismo patrón podría replicarse en el desarrollo de Vaca Muerta a medida que aumente la escala productiva, impulsando el uso de arenas de cercanía para mejorar la eficiencia económica del sistema.
El impacto territorial y la expectativa de reactivación
El auge inicial de la actividad en Río Negro se produjo a partir de 2017, cuando el interés por la exploración de arenas generó un fuerte crecimiento de solicitudes de canteras. Entre 2018 y 2021 se registró un verdadero “boom”, con cerca de 1.000 pedidos en la provincia.
Hoy, con una menor demanda local, la circulación de camiones vinculados a esta actividad disminuyó, especialmente sobre la Ruta 6. Sin embargo, desde el gobierno provincial sostienen que el escenario puede revertirse en el corto plazo.
Actualmente existen alrededor de 58 proyectos en distintas etapas, y la estrategia apunta a fortalecer los controles ambientales, priorizar el empleo local y posicionar a la provincia frente a la demanda creciente de insumos críticos para el desarrollo no convencional.
Una discusión que excede lo minero
El debate sobre las arenas de cercanía no es solo geológico o productivo. Es, fundamentalmente, logístico. La expansión de Vaca Muerta obliga a repensar cadenas de suministro, redes de transporte y esquemas regionales de abastecimiento.
En ese escenario, la arena deja de ser un insumo más y pasa a ser una variable estructural en la competitividad del desarrollo energético argentino, donde distancia, calidad y costos definen el modelo productivo que se consolidará en los próximos años.

