Por GlobalPorts
En un comienzo de año especialmente dinámico para el sector exportador argentino, las empresas del complejo oleaginoso-cerealero liquidaron US$ 1.850 millones en enero de 2026, lo que representa un aumento de 82% respecto a diciembre de 2025, según informó la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC).
Este nivel de liquidación constituye uno de los valores más altos registrados para un mes de enero y responde principalmente a mayores embarques de trigo, cebada, maíz y derivados de soja (especialmente harina y aceite), ratificando la persistente relevancia de este complejo en la economía exportadora del país.
Las entidades explicaron que las liquidaciones mensuales reflejan la registración de operaciones comerciales que se pactan entre 30 y 90 días antes del embarque físico, dependiendo del producto. Por eso, si bien estos ingresos de divisas corresponden a enero, también sintetizan decisiones de comercialización que se gestaron en el último tramo de 2025.
Más allá de la estacionalidad, el salto intermensual no es una casualidad: es el resultado de una cadena exportadora que sigue concentrando actividad, estructura productiva y dólares en torno a granos y oleaginosas industrializadas.
La continuidad estructural de 2025: crecimiento sin reconfigurar la canasta exportadora
Este fuerte arranque de 2026 se inscribe en una tendencia más amplia: durante 2025 las agroexportaciones argentinas crecieron en valor, aunque sin alterar sustancialmente la configuración de la oferta exportable.
Según estimaciones consolidadas por analistas del sector, las agroexportaciones alcanzaron alrededor de US$ 42.213 millones en 2025, frente a US$ 39.226 millones en 2024, lo que implica un incremento de cerca de 7,6% interanual en valor.
Este crecimiento obedeció principalmente a mayores volúmenes exportados de los principales productos del complejo agroindustrial más que a cambios cualitativos en la canasta de exportación:
- Los volúmenes totales exportados se ubicaron por encima de los 115 millones de toneladas, marcando cifras históricas en granos, oleaginosas y sus derivados.
- Los principales productos continuaron siendo la harina de soja, el aceite de soja y el maíz, que en conjunto explican una proporción muy significativa del valor total de las ventas externas argentinas.
- Los destinos más dinámicos siguieron siendo China y mercados del sudeste asiático, que absorben buena parte de estas commodities y subproductos industriales.
Este patrón reafirma que el núcleo agroexportador tradicional es el principal motor de la generación de divisas, sosteniendo la balanza comercial argentina incluso cuando otros sectores exportadores muestran desempeños más moderados o volátiles.
Concentración productiva y desafío de diversificación
Aunque los datos corroboran un crecimiento en valor y volumen, la principal conclusión estructural es que la matriz exportadora argentina sigue concentrada en unos pocos rubros de base agroindustrial, sin que haya una transformación significativa hacia productos con mayor valor agregado o diversificación de mercados.
Esta concentración tiene implicancias logísticas claras:
- Los principales puertos de salida del país —desde Rosario y San Lorenzo hasta Bahía Blanca y Quequén— continúan movilizando principalmente granos y aceites, con picos de actividad ligados a las campañas agrícolas.
- La demanda de servicios portuarios, infraestructura de almacenaje y flujos de camiones y barcazas sigue marcada por los calendarios de cosecha y exportación del complejo oleaginoso-cerealero.
Una lectura portuaria de los datos
Desde la perspectiva de la logística y los puertos, el récord de liquidaciones registrado en enero no es un fenómeno aislado, sino la manifestación inmediata de una estructura exportadora que ya venía claramente definida en 2025.
En el corto plazo, estos ingresos de divisas respaldan la posición de Argentina en los mercados globales de commodities agrícolas.
En el mediano y largo plazo, sin embargo, ponen de relieve un desafío estratégico: cómo avanzar hacia una matriz exportadora más diversificada que complemente los dólares del agro con un mayor aporte de sectores industriales y servicios de alto valor agregado.

