El rompehielos pesado de la Guardia Costera de EE.UU. asistió al Scenic Eclipse II, encajonado en hielo compacto a pocas millas de McMurdo Sound. El episodio deja una señal clara: en operaciones polares, la capacidad de abrir canal no es un detalle técnico, es un factor estratégico.
En la Antártida, incluso en verano, el margen de error es mínimo. Y el viernes por la noche, en el Mar de Ross, ese principio volvió a quedar expuesto cuando el crucero australiano Scenic Eclipse II quedó encajonado (beset) en hielo compacto a unas ocho millas náuticas de McMurdo Sound, una de las zonas más sensibles para la logística antártica.
El Mar de Ross es un gran mar marginal del Océano Austral, ubicado al sur de Nueva Zelanda, frente a la Antártida. Se extiende entre la Tierra Victoria y la Tierra de Marie Byrd, y funciona como una de las principales puertas de acceso marítimo al continente antártico, incluyendo el área de McMurdo Sound.
Según informó oficialmente la Guardia Costera de Estados Unidos, el buque solicitó asistencia alrededor de las 23:00 (hora local). La respuesta llegó desde el USCGC Polar Star (WAGB 10), el rompehielos pesado estadounidense que en ese momento iniciaba sus operaciones en el Océano Austral como parte de la Operación Deep Freeze 2026.
La maniobra fue directa y quirúrgica: el Polar Star realizó dos pasadas cercanas para quebrar el hielo que inmovilizaba al crucero, y luego lo escoltó aproximadamente cuatro millas náuticas hasta aguas abiertas, reduciendo el riesgo de que volviera a quedar atrapado.
Un incidente que explica la lógica de las campañas polares
Más allá del episodio puntual, la escena sintetiza la ecuación operativa de las rutas extremas: cuando el hielo se cierra, no alcanza con diseño reforzado ni potencia instalada. Lo que define la continuidad de una navegación segura es la capacidad de abrir y sostener un canal navegable.
En ese sentido, la misión del Polar Star dentro de Deep Freeze incluye precisamente esa tarea: romper un canal a través de millas de hielo denso para permitir las entregas de combustible y carga que sostienen la operación científica en la región.
Porque en el Sur profundo, el clima y el hielo no “interrumpen” la logística: la definen
Deep Freeze forma parte del esquema de apoyo logístico del U.S. Antarctic Program e incluye transporte aéreo estratégico y táctico, evacuación aeromédica, búsqueda y rescate, sealift, acceso a puertos, suministro de combustible, manipulación de carga y otros requerimientos de transporte indispensables para operar en uno de los entornos más remotos del planeta.
50 años de servicio y una asistencia “fuera de guión”
El hecho ocurrió, además, en una fecha simbólica: el Polar Star celebró ese mismo día sus 50 años de servicio, mientras iniciaba su 29º despliegue a la Antártida en apoyo a Deep Freeze.
En términos operativos, la asistencia al Scenic Eclipse II no estaba en el guion principal de la misión. Pero funciona como recordatorio de una realidad que el negocio marítimo conoce bien: en escenarios críticos, la infraestructura —en este caso, la capacidad rompehielos— se transforma en el verdadero seguro operativo.

