Cuestionan la falta de participación ciudadana y el posible impacto ambiental del proyecto
En simultáneo con el desarrollo del tercer encuentro de las Mesas Interdisciplinarias para el Desarrollo Fluvial de la Vía Navegable Troncal, que tuvo lugar el 23 de julio en el Centro Provincial de Convenciones de Paraná, diversas organizaciones socioambientales, gremios docentes, partidos políticos y ciudadanos autoconvocados se manifestaron en rechazo al proyecto de dragado del río Paraná.
La protesta fue convocada por colectivos ambientalistas que denuncian que el proceso de licitación del dragado avanza sin instancias reales de participación ciudadana ni estudios de impacto ambiental debidamente difundidos. “Nos enteramos por los medios o por comunicados oficiales. Las decisiones se toman a puertas cerradas”, señaló Gabriela Ferrer, una de las voceras de la manifestación.
Según los organizadores de la protesta, el actual proyecto de profundización de la vía navegable a 44 pies representa una amenaza directa para los humedales, la biodiversidad y el acceso al agua potable de las comunidades ribereñas. “Esto es un ecocidio en curso”, afirmó Ferrer, al advertir sobre las consecuencias sociales y ecológicas del modelo extractivista que sostiene el dragado constante del río.
El abogado ambientalista Enzo Culasso también se hizo presente y denunció la violación del Acuerdo de Escazú, al no garantizarse el derecho a la información ni a la participación pública en decisiones que afectan el ambiente. “No puede haber licitación sin licencia social ni sin informes técnicos accesibles. Ya tenemos experiencias nefastas, como en Victoria, donde por las obras de dragado la gente se quedó sin agua”, explicó.
Desde su experiencia como guía turístico y habitante de las islas, Javier Núñez alertó que el actual calado de 36 pies ya ha provocado graves daños en los ecosistemas de humedal. “El sedimento removido se deposita en bocas de lagunas y arroyos, impidiendo la circulación del agua. Eso genera sequías, pérdida de biodiversidad y un riesgo mayor de incendios. Llevar el calado a 44 pies va a profundizar ese deterioro y pone en jaque actividades como la pesca, la apicultura y la ganadería isleña”, aseguró.
Mientras se desarrollaban las exposiciones técnicas y los paneles del encuentro oficial dentro del CPC, en las afueras se realizó una asamblea paralela organizada por comunidades ribereñas, pueblos originarios, científicos y militantes ambientales. Allí se leyó un documento conjunto que reclama instancias públicas de debate, transparencia en el proceso licitatorio y medidas urgentes de protección ambiental.
Los manifestantes remarcaron que no se oponen al desarrollo de la hidrovía en sí, sino al modo en que se están tomando las decisiones. “Queremos una vía navegable pensada desde la sustentabilidad, que incluya a quienes vivimos en el territorio y dependen directamente del río”, concluyeron.

